En el mundo de las relaciones, el aspecto físico —y, por obvio, la atracción física suscitada por él— suele ser el primer punto de contacto entre dos personas.
Un flechazo, una mirada cómplice, una sonrisa cautivadora… Son esos detalles los que, en ocasiones, dan pie a historias de amor que o bien perduran en el tiempo… o bien tardan en extinguirse lo que el sol tarda en volver a salir a la mañana siguiente.
Hoy, en este artículo, hablaremos de la importancia del aspecto físico —no solo desde una «perspectiva visual», por cierto— como uno de las 5 claves para la compatibilidad perfecta en pareja.
Pero antes de comenzar a profundizar en este asunto, contextualicemos con unos artículos que nos serán de mucha utilidad; a saber…
Explora los factores que influyen en la atracción interpersonal abordando aspectos culturales, psicológicos y biológicos y destacando la importancia de sentirnos queridos y aceptados, mencionando teorías sobre la atracción, como la que sugiere que nos atraen quienes nos gratifican o aquellas asociadas a experiencias positivas.
Analisis de lo decisivo del atractivo físico en relación a la teoría del atractivo moderado, que sugiere que solo necesitamos un nivel mínimo de atractivo, no excepcional, para interesarnos. Además, la atracción tiende a profundizarse con el tiempo, basada en el respeto y la conexión emocional, más que en la apariencia física.
La atracción física influye en las primeras impresiones y en la formación de parejas, pero su peso disminuye con el tiempo. La sociedad impone estándares de belleza que pueden afectar la autoestima y la percepción de atractivo. La conexión emocional, la personalidad, los valores compartidos y la confianza mutua son fundamentales para relaciones duraderas.
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Atractivo físico: una perspectiva evolutiva
Aceptémoslo —para comenzar con buen pie—: en lo relativo a lo que buscar pareja se refiere, todo tiene que ver con una cuestión y solo con una cuestión… perpetuar la especie.
Sí, ya vimos al principio que somos animales (supuestamente) inteligentes, (supuestamente) racionales… pero animales al fin y al cabo.
Y como todas las formas vivas del mundo en el que vivimos —quizás, incluso, del universo— hay una pulsión biológica que se impone a todas las demás: reproducirnos.
Porque solo reproduciéndonos conseguimos perpetuar la especie.
Así, si bien la belleza, como reza el proverbio, está en los ojos del observador, no menos cierto es que, desde una perspectiva biológica y evolutiva, la percepción de ciertos rasgos físicos como atractivos se basa en la idea de los indicadores que dichos rasgos representan en materia de buena salud, fertilidad y capacidad reproductiva —y, por ende, de capacidad de perpetuación de la especie a la que pertenecemos—.
Por tanto, cuando hablábamos antes de conexión animal, no lo hacíamos gratuitamente.
Y es que si a algo debemos agradecerle el sentir atracción por otros seres humanos, además de a las hormonas, es a esa necesidad de supervivencia como especie que acabamos de señalar.
Dicha obligación biológica que supone la pulsión de perpetuar nuestra propia especie nos ha enseñado, además y a lo largo de la historia, como la selección natural suele favorecer a ciertos individuos de nuestra raza —la única raza, la humana— que poseen ciertas características que aumentan (aumentaban, cuanto menos) sus probabilidades de supervivencia a través, entre otras cosas, de una sana descendencia.
Analizaremos a continuación cuáles son algunos de estos rasgos para que la próxima vez que nos quedemos eclipsados por ellos sepamos que, más allá de una cuestión puramente estética, es nuestro espíritu de supervivencia el que nos susurra al oído…
Rasgos que determinan la belleza femenina desde una perspectiva evolutiva
- Piel sana: una piel sana refleja nuestro estilo de vida además de unas buenas condiciones en lo que a nuestro organismo se refiere, como, por ejemplo, una buena circulación sanguínea y un sistema inmunológico fuerte —indicadores, en términos generales, de una buena salud—.
- Ojos grandes: los ojos grandes se asocian con la juventud, con la fertilidad y, sobre todo —por obvio— con la buena visión. ¿Y qué es más importante en un mundo lleno de peligros que una buena visión? De ahí que se asocie con la protección necesaria para la crianza de la progenie.
Además, por si no lo sabíais, la mujer tiene un mayor ángulo de visión —uno más periférico— precisamente porque se supone que ellas son las que están atentas a esos mencionados peligros, mientras que los hombres tienen un ángulo de visión más cerrado, enfocado en la caza y el combate… ¡para que luego la norma política quiera hacernos asumir que somos iguales!
- Labios gruesos: en las mujeres, los labios gruesos son indicador de altos niveles de estrógeno, lo que se asocia con la fertilidad.
- Caderas anchas: proporciones corporales que indican capacidad para gestar y dar a luz a un bebé sano.
- Pechos grandes: Se asocia con la capacidad de amamantar, crucial para la supervivencia del bebé en tiempos sin acceso a leche artificial.
Rasgos que determinan la belleza masculina desde una perspectiva evolutiva
- Altura: un hombres más altos suele ser percibidos como más fuerte y dominante, lo que en el pasado se traducía como mejores protectores y proveedores. Además, en un tiempo donde el hombre comenzaba a caminar erguido, cinco centímetros podían suponer la diferencia entre ver por encima de la maleza… o no ver. Y ver o no ver por encima de la maleza podía suponer la diferencia entre ver venir el peligro… o ser devorado por él.
- Hombros anchos: los hombros anchos indican fuerza muscular, útil para tres cuestiones fundamentales: caza —consecución de comida—, protección y construcción —de refugios—.
- Mandíbula definida y rasgos faciales angulosos: estos rasgos se asocian con altos niveles de testosterona, lo que implica fuerza, salud y, sobre todo, potencial reproductivo. Además, el hueso del mentón es el hueso más denso del cuerpo. Y su densidad se asocia a la del esperma de su portador; por tanto, mandíbulas grandes y gruesas equivalen a esperma abundante y concentrado; esto es, esperma ideal para concebir bebés.
- Piel bronceada: la piel bronceada es, ante todo, producto de actividades al aire libre como lo es la mayor parte de posibles trabajos físicos a realizar; dichos trabajos físicos requieren fortaleza y resistencia. Y un hombre fuerte y resistente es siempre un mejor prospecto a la hora de elegir pareja reproductiva.
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Rasgos que determinan la belleza desde una perspectiva evolutiva: observaciones
- Simetría: la simetría —sobre todo la facial en lo que al cuerpo humano se refiere— no solo se considera atractiva en ambos sexos, sino que, en términos generales, es algo que apela a nuestro gusto estético más instintivo en tanto da sensación de equilibrio y plenitud. A esa expensa, no obstante, la simetría —en concreto la facial— refleja un desarrollo embrionario saludable y una buena carga genética.
- A expensas de que hay una carga biológica indiscutible desde un punto de vista evolutivo en lo que al concepto de la percepción de la belleza se refiere, no es menos cierto que algo que también evoluciona son las culturas, tanto en comparación con otras culturas como en relación a sí mismas a lo largo del tiempo.
Esto hace que los estándares de belleza no solo no lleguen nunca a ser del todo universales, sino tampoco atemporales, estando con ello sujetos —sin perder por ello la importancia señalada a nivel biológico— a multitud de posibles varianzas (factores sociales y económicos así como cambios tanto en la macrocultura como en las posibles subculturas de cualquier sociedad dada). - Es importante también considerar que la atracción física es la resultante de una ecuación muy compleja que va más allá de los rasgos y proporciones físicas y que, en el caso humano, tiene mucho que ver con la percepción holística que se tenga sobre un individuo en concreto.
Cuestiones que en un principio podríamos, por tanto, etiquetar como «extra-estéticas» —es decir, que van más allá de lo estético— influyen considerablemente en cuán atractivo vemos a alguien —hasta el punto, de hecho, en que más que probablemente nos mostremos de acuerdo cuando hagamos la diferencia entre quién es guapo y quién es, además o en cambio, atractivo—.
En esta serie de factores que modifican como percibimos el atractivo de alguien, entran, entre otras cosas, la personalidad —más concretamente, el carisma—, la inteligencia —seguro que todos hemos escuchado hablar a eesta altura de la sapiosexualidad— y el sentido del humor —y la capacidad para contagiarlo—.
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El aspecto físico: mucho más allá de la simple atracción
Así, en términos de compatibilidad —y por obvio que pueda parecer— el aspecto físico va mucho más allá de la simple atracción (inicial).
Ahora bien, no nos olvidemos que, igual que es importante comprender la subjetividad de la belleza también lo es comprender que la imagen que nosotros proyectamos de nosotros mismos tiene mucho que ver con la imagen que entendemos que proyectamos y que, por tanto, otros perciben.
En dicha imagen que tenemos de nosotros mismos influye —y de qué manera— la imagen que otros tengan de nosotros o, peor aun, la imagen que nosotros creemos que otros tienen de nosotros.
Y a la hora de salir con alguien —junto a dicha persona, a su lado— dicha imagen —la propia, la que creemos que proyectamos y la que entendemos que se tiene de nosotros— es influida por esa otra persona que ya no somos nosotros mismos —sino que es nuestra pareja—.
Es decir:
- ¿La belleza es subjetiva? Definitivamente: lo que para uno puede ser irresistible, para otro puede pasar desapercibido —o, peor aun, ser horrendo—.
- Por cool, independientes y rebeldes que nos creamos, la imagen que entendemos que otros tienen al respecto de la imagen que nosotros creemos proyectar de nosotros mismos tiene una gran influencia en quiénes somos y, por tanto, en qué valores tenemos. A tal respecto, la persona con la que compartimos, tiene influencia en dicha percepción —la propia y la que entendemos de la ajena—.
O, dicho de otro modo:
En tal sentido —y esto no es novedad—, no por nada tendemos a buscar pareja en nuestros círculos sociales, étnicos y culturales más cercanos; porque —y esto tampoco es novedad, como ya hemos mencionado anteriormente— la belleza (o el atractivo) además de una cuestión completamente subjetiva es una cuestión influida por los valores sociales y culturales que forman parte de nuestra educación y de nuestra crianza.
Y dicho esto pasemos a lo que verdaderamente has venido a buscar aquí: ¿Cómo evaluamos nuestra compatibilidad con nuestra pareja —y la de nuestra pareja con nosotros— en términos de aspecto físico (y atractivo)?
¿Cómo evaluar la compatibilidad en el aspecto físico?
Mi primera sugerencia, por obvio y teniendo en cuenta lo que hasta aquí hemos aprendido sería analiza a tu pareja desde una perspectiva evolutiva. Así no quieras tener descendencia —que cada vez va siendo más típico en estos tiempos de superpoblación y carestía—, es obvio que hay un alto porcentaje de tu cerebro al que aunque no tienes acceso sí que piensa por ti tanto como lo hace el otro porcentaje —el porcentaje al que sí tienes acceso—.
Hay en tu materia gris un sinnúmero de neuronas que todavía piensan como lo hacían —no las tuyas, pero si las de otros homo sapiens sapiens— hace 315.000 años. Así que, de algún modo, tienes que considerarlas en tu proceso selectivo cuando de elegir pareja se trate.
Así pues, plantéate: quieras o no quieras tener hijos —al corto, mediano o largo plazo, tanto da—, ¿sería mi partenaire un buen candidato o candidata para tenerlos con él? He aquí toda una batería adicional de preguntas que hacerte a tal respecto:
- ¿Es mi pareja un candidato perfecto a ser el otro progenitor de mi descendencia?
- ¿Qué tipo de descendencia saldría de nuestra unión?
- ¿Cómo se relacionaría su genética con mi genética? ¿Qué características físicas compartimos que podrían indicar compatibilidad genética?
- ¿Es una persona saludable? ¿Mental, física y emocionalmente?
- ¿Qué aspectos de su salud y de su genética valoras más?
- ¿Cuál es su grado de simetría física? ¿Y facial?
- ¿Hasta qué punto mi percepción del atractivo de mi pareja está condicionada por factores biológica o culturalmente evolutivos?
- ¿Está mi pareja comprometida a mantener su aspecto físico a lo largo del tiempo?
- ¿Seguirá pareciéndome atractivo en un año? ¿En dos? ¿En cinco, diez, cincuenta?
- ¿Qué tanto se acerca su aspecto físico al aspecto físico que yo considero ideal en otro ser humano? ¿Qué tanto se diferencia?
- ¿Cómo afecta su personalidad al modo en el que valoro su aspecto físico? ¿Qué ocurriría, por tanto, si su personalidad se viere modificada por las que fueren las razones?
- ¿Qué rol juega la salud física, mental y emocional de tu pareja en cómo percibes su belleza y su atractivo?
- ¿Eres capaz de diferenciar en tu pareja qué la hace bella y qué la hace atractiva?
Y quizás la más importante de todas:
Y conste que si recalco «consideras» es porque, una vez más, es muy diferente —sobre todo en el ámbito que ahora mismo debatimos— la opinión que tenemos de la que creemos tener.
Y es que, en un mundo tan políticamente correcto como lo trata de ser este en el que vivimos, muchas veces nos sesgamos a nosotros mismos nuestras opiniones más reales en pos de esa misma corrección política. Así que trata de ser honesto contigo y trata, distanciándote lo más posible de lo que la norma social conviene, de responderte con la máxima seguridad posible esa última pregunta. Si te niegas a ti mismo esa honestidad, será como meter mierda debajo de la alfombra… algún día te tocará levantarla… y más que probablemente no te guste lo que encuentres debajo.
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La importancia del olor en la atracción y la compatibilidad
Episodio aparte en lo que a la influencia de la fisicalidad de nuestra pareja tiene en términos de compatibilidad para con ella el olor.
Y es que si los ojos son el espejo del alma… la nariz es algo así como sus fuerzas armadas.
No sé hasta qué punto la metáfora sea en este caso correcta, pero lo que sí que sé es que el olor juega un papel crucial en el ámbito de la atracción y, por tanto, en el ámbito de la compatibilidad entre los seres humanos.
En tales sentidos, la influencia del olor es tan poderosa como lo puede ser la percepción visual —seguidas por la percepción auditiva y la táctil—, radicando, no osbtante, su importancia en el hecho de que la primera opera principalmente a nivel subconsciente. Analicemos dicha importancia en el siguiente apartado.
El poder del olor desde una perspectiva biológica
El olor corporal es un factor importante en la atracción y la compatibilidad entre las personas. Su importancia se deriva de dos razones fundamentales:
- Primero, que todo olor no parte sino de una serie de señales químicas que todo ser vivo emite de la manera más natural.
- Segundo, que estas señales son percibidas a través de un sentido especialmente enraizado en la parte más profunda de nuestro cerebro, que es la glándula pituitaria.
¿Te preguntas por qué los perros tienen esa facilidad para olerse según qué partes? Bueno, tú, ser humano, también lo haces… solo que no tan descarada… ni tan conscientemente.
A esas señales químicas que antes mencionábamos las conocemos como feromonas y juegan absolutamente crucial en la atracción sexual y en la elección de pareja.
Las feromonas y la atracción sexual entre seres humanos
Las feromonas son compuestos químicos que nuestros cuerpos producen y que están diseñadas para influir en las emociones —y por tanto en el comportameinto— de otras personas.
En el contexto de la atracción sexual, nuestras feromonas transmiten una vasta cantidad de información sobre en qué estado nos encontramos, por ejemplo, a nivel inmunológico —lo cual es vital para la selección de una pareja con el fin de maximizar la diversidad genética y la salud de la descendencia—. Además y por supuesto, dichas feromonas dan información al respecto de cuán preparados, listos y dispuestos estamos para procrear en el momento exacto en el que las estamos emitiendo.
De hecho y para lo que servir pueda, estudios han demostrado que las mujeres tienden a preferir el olor de hombres cuyos sistemas inmunológicos son diferentes al suyo, lo que sugiere que la atracción basada en el olor está sin duda dirigida a optimizar la salud de los futuros hijos uniendo la capacidad inmunológica del padre a la de la madre.
La importancia de la compatibilidad olfativa entre seres humanos
Además de las feromonas, nuestro olor corporal (natural, por cierto, nada de pensar en desodorantes, perfumes y cucadas de esas) está influenciado por una miriada de factores entre los que ocupan un lugar prominente nuestra salud, nuestra dieta y nuestro estilo de vida.
Esto, por obvio —una vez más, a nivel subconsciente— es algo que el ser humano tiene muy en cuenta a la hora de sentirse atraído —y de evaluar la compatibilidad— con un posible partenaire sexual —y, por tanto, romántico… y reproductivo—.
En tal sentido, la compatibilidad olfativa se vuelve un indicador de desempeño clave en lo que a una buena conexión mental, emocional y, sobre todo, física con una pareja se refiere.
Así, en el grado exacto en el que el olor natural de una persona nos resulte más o menos agradable es que será más o menos probable que también haya una mayor compatibilidad en otros aspectos de la relación —comenzando por el sexual y terminando por el de establecimiento de una relación a corto, mediano y largo plazo—.
¿Qué papel juega el olor en relación a la memoria emocional?
El olfato está estrechamente relacionado con la memoria y las emociones.
Un olor particular puede desencadenar recuerdos y sentimientos intensos, ya que el sistema olfativo está conectado directamente con el sistema límbico, la parte del cerebro que maneja las emociones y la memoria.
Esto significa que el olor de nuestra pareja —potencial o establecida— creará asociaciones emocionales más o menos positivas y, por tanto, nos ayudará más en la misión de fortalecer —o debilitar— el vínculo existente entre ambos.
¿Qué papel juega el olor en relación a la salud?
Otra cosa increíblemente interesante de nuestro sentido del olfato es como nos avisa de lo que es nocivo para nuestra salud (para cualquiera de ellas, de la física a la emocional pasando, por supuesto, por la mental).
Y, de la misma manera que nos avisa de esas cosas perniciosas para nosotros —no por nada «la muerte» (la putrefacción asociada, en realidad) huele tan mal— también da la idea de cómo estamos nosotros de salud.
Así, como ya de hecho hemos comentado un poco más arriba, el olor corporal es un indicador de nuestra salud general, de nuestra dieta, de nuestro estilo de vida.
Por ello, emitir un olor desagradable —pensemos sin ir más lejos en una mala digestión— puede ser una señal de problemas de salud subyacentes, mientras que los olores agradables implicarán —tanto a nivel consciente como, sobre todo, inconsciente— buena salud y una amplia sensación de bienestar.
En tal sentido, el olfato se convierte —lo queramos o no— en una herramienta no solo adicional, sino también fundamental para evaluar la compatibilidad que tenemos o tendremos con nuestra pareja.
¿Cómo evaluar la compatibilidad olfativa con mi pareja?
- ¿Qué tan importante consideras que es el olor natural de tu pareja para ti?
Recuerda: ten la mayor honestidad posible que puedas tener para contigo y reflexiona sobre cómo percibes el olor natural de tu pareja de la forma más real posible.
¿Has notado alguna vez que el olor de tu pareja cambia con su estado de ánimo, su estado de salud o su estado de bienestar en general
Prueba a oler conscientemente a tu pareja, por ejemplo, en mitad de una crisis de estrés «de esas que todos alguna vez tenemos». ¿Eres capaz de detectar cambios en su olor en tales circunstancias? ¿Y qué te parece? ¿Qué te parece en relación a su olor en estado de tranquilidad y plenitud?
- ¿Cuánto te gusta el olor —o los olores— de tu pareja en diferentes momentos del día?
¿Hay momentos en los que dichos olores te atraen hacia ella de forma irremisible? ¿Hay momentos en los que, por su olor, prefieres «guardar las distancias»?
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Más allá de la superficie: la importancia del atractivo físico y su impacto en las relación de pareja
Como ya hemos visto, pues, el atractivo físico es —salvo en contadísimas excepciones— el primer factor que nos llama la atención cuando conocemos a alguien.
Sin embargo —y también como hemos visto— el atractivo global alcanza a ir más allá de la apariencia externa.
Es crucial, además, entender cómo la belleza y la percepcion del atractivo influyen en nuestras relaciones, no solo en el primer encuentro, sino a lo largo del tiempo.
A tal tenor, hay otra serie de factores que tener en cuenta; a saber:
- La belleza es tan superficial… como deja de serlo en cualquier momento. Es decir, aunque una primera impresión siempre es importante, la belleza —y, sobre todo, el atractivo— es un concepto que, en tanto tiene una importante base psicosocial —y, por tanto, cultural— se va construyendo con el pasar del tiempo.
Cuestiones como cuán cómodos nos sentimos en presencia de un potencial o establecido partenaire así como, por ejemplo, de qué forma nos mira cuando lo hace son cuestiones que tienen mucho que ver con cómo consideramos su belleza y atractivo. - En tal sentido, es crucial reflexionar sobre esas sensaciones que van más allá de la primera impresión, ya que esta, a más de engañosa, puede ser insuficiente.
La atracción inicial que sintamos por alguien puede ser fuerte, pero, una vez más, dicha atracción habra de evolucionar, ineludiblemente, a lo largo del tiempo.
Ser capaz de evaluar dicha evolución en ese proceso es igual de importante que darnos cuenta de ella —y de sus motivos y causas— desde un primer momento (y en diferentes situaciones y bajo diferentes circunstancias). - El atractivo tiene mucho que ver con el estilo (y viceversa). En tanto que animales simbólicos y culturales, el atractivo y el estilo personal van de la mano.
El estilo personal de tu pareja —que incluye su forma de vestir, de peinarse y, en definitiva, «de presentarse en sociedad»— dedicidamente influirán en cómo percibes su atractivo… y, por tanto, su belleza.
Así, una vez trascendemos y los valores evolutivos y biológicos del atractivo y de la belleza y los vamos dejando atrás, nos damos cuenta de que el concepto estético pasa por ser producto de una amalagama de valores entre los cuales, por supuesto, tenemos muchísimos de naturaleza simbólica y cultural —e incluso psicológica: ¿A quién no hace que una voz de según qué timbre y tono haga más atractiva a la persona que la emite?—.
En tal sentido, reflexionar sobre cómo nuestro estilo personal y el de nuestra de tu pareja se complementa o contrastan es crucial a la hora de determinar la compatibilidad de la pareja en este ámbito estético que estamos ahora debatiendo.
El aspecto físico y la compatibilidad en pareja: las claves
La belleza y el atractivo físico son componentes esenciales en la atracción inicial hacia una pareja. Sin embargo, cabe recordar los aspectos más claves antes de daro por finalizado este episodio:
- Aunque con una base obvia en los aspectos más antropológicos de nuestra existencia, finalmente, la belleza y el atractivo físico acaban yendo más allá de la simple apariencia externa.
- Sea como fuere, belleza y atractivo físico juegan un papel absolutamente crucial en la dinámica de toda relación.
- La belleza está más en el ojo del observador que en lo observado: lo que para uno es atractivo, para otro puede no serlo. La percepción de la belleza es, en último caso, subjetiva y, como tal, puede variar ampliamente entre individuos.
- A nivel de belleza y atractivo, los atributos puramente físicos son importantes, pero no lo son todo. Nuestra cultura y los valores y la educación que hemos recibido por ser parte de ella, además de otra serie de elecciones pesonales también determinarán el grado de belleza y atractivo con el que percibimos y somos percibidos.
- Asimismo, atributos psicológicos como la capacidad de comunicación, el carismo, el sentido del humor, nuestra honestidad… son componentes de cómo percibimos y cómo somos percibos en materia de belleza y atractivo físico.
La belleza y el atractivo físico son componentes esenciales en la atracción inicial hacia una pareja. Sin embargo, cabe recordar los aspectos más claves antes de daro por finalizado este episodio:
- Aunque con una base obvia en los aspectos más antropológicos de nuestra existencia, finalmente, la belleza y el atractivo físico acaban yendo más allá de la simple apariencia externa.
- Sea como fuere, belleza y atractivo físico juegan un papel absolutamente crucial en la dinámica de toda relación.
- La belleza está más en el ojo del observador que en lo observado: lo que para uno es atractivo, para otro puede no serlo. La percepción de la belleza es, en último caso, subjetiva y, como tal, puede variar ampliamente entre individuos.
- A nivel de belleza y atractivo, los atributos puramente físicos son importantes, pero no lo son todo. Nuestra cultura y los valores y la educación que hemos recibido por ser parte de ella, además de otra serie de elecciones pesonales también determinarán el grado de belleza y atractivo con el que percibimos y somos percibidos.
- Asimismo, atributos psicológicos como la capacidad de comunicación, el carismo, el sentido del humor, nuestra honestidad… son componentes de cómo percibimos y cómo somos percibos en materia de belleza y atractivo físico.
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En el siguiente episodio, exploraremos cómo la inteligenica influye en la compatibilidad que podamos tener en pareja así como van más allá de la mera apariencia. ¡No te lo pierdas!
Gracias por ser parte de esta comunidad de pensadores rebeldes. Espero que encuentres inspiración y guía en la Filosofía Rebelde para tu propio recorrido de auto-descubrimiento y crecimiento personal.
Gracias por ser parte de este viaje.
Con entusiasmo,
~Ibai Fernández
¡Continúa la serie!
Si deseas seguir explorando y profundizando en estos temas, no te pierdas el próximo artículo de la serie:
Episodio 1 — Aspecto físico: más allá de la atracción inicial